Hoy he comprendido...

Hoy he comprendido que jamás seré capaz de hilar bien una historia si sigo contaminando mi cerebro. Que incluso la historia de mi propia vida puede perder su verdadero sentido si continúo mirando la vida a través de un cristal esmerilado.


Hoy el día amanece con todos sus colores, respirar vuelve a ser una tarea sencilla para mis pulmones, la piel está fresca y ligera a pesar de las pocas horas de sueño. 
Quiero quedarme aquí, parar el tiempo un mes o dos, o más, quién sabe... No habría tiempo, porque aquí no existe. Quiero ser como estas plantas que me rodean, ¿acaso piensan ellas en el tiempo? Están casadas con la tierra y cada día comulgan con el sol. Estaban aquí antes de que fuéramos y seguirán después, cuando ya no seamos. Ellas permanecerán siempre, impertérritas ante nuestras ambiciones y desmanes, juezas mudas del sufrimiento padecido por su amada tierra. Sería como ellas, en silencio, y aún así nunca sería tan sincera, tan real, tan honesta. 


Quiero quedarme aquí, escuchando a pájaros y a insectos, vigilando las hormigas, enterrando una cápsula del tiempo... Pero tendré que volver a la metrópolis, y en unos días mi cerebro se habrá habituado nuevamente a la artificiosidad. Es necesario para seguir haciendo que la máquina ruede, hay que acostumbrarse; respirar hondo nuevamente con dificultad, y aceptar que lo que hay, de momento, no se puede cambiar. Y seguir desperdigando letras, una reflexión por aquí, una poesía por allá, pero sin crear ninguna historia. No puedo crear ninguna historia, porque mi cerebro está infectado y el tiempo, fuera de estos muros, pasa demasiado deprisa. 

Casa rural La Abuela (Embid de la Ribera, Zaragoza)



Comentarios

Entradas populares