El beso preciso
Hay muchos tipos de besos, como tipos de bocas hay.
Cada beso se imprime de manera particular en la película de cada lengua, y el resultado obtenido depende de la pericia del fotógrafo y el tiempo de exposición, entre otros factores.
Hay besos robados, comprados y regalados; hay besos nutritivos, efímero alimento del espíritu solitario; hay besos negados, en los que el fotógrafo no supo enfocar bien y disparar a tiempo. Como la lista es inmensa, voy a centrarme en mi favorito: el beso preciso.
Los besos precisos no son predecibles, porque nunca se planean. Pueden tardar en llegar horas, días, años, o segundos. Estos son mucho menos comunes de lo que podemos pensar. Son besos que empiezan en la mirada y terminan en los labios, pero hay algunos que se expanden en todas direcciones, alterando completamente nuestra percepción temporoespacial. Es en ese momento en que sientes que estás flotando y que el resto del mundo no existe. Los límites desaparecen y los relojes fallecen.
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| El beso (Rodin) |
Los besos precisos no son predecibles, porque nunca se planean. Pueden tardar en llegar horas, días, años, o segundos. Estos son mucho menos comunes de lo que podemos pensar. Son besos que empiezan en la mirada y terminan en los labios, pero hay algunos que se expanden en todas direcciones, alterando completamente nuestra percepción temporoespacial. Es en ese momento en que sientes que estás flotando y que el resto del mundo no existe. Los límites desaparecen y los relojes fallecen.
Para estos besos es posible aplicar el principio de incertidumbre: Si intentamos predecir el momento en que ocurrirá un beso preciso, no podremos saber dónde ocurrirá, y si averiguamos dónde, nos resultará imposible saber cuándo.
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| Los amantes (René Magritte) |
Son precisos por dos razones: son exactos, ocurren justo en el momento en que tienen que ocurrir, y son necesarios, pues han de suceder para que las fuerzas invisibles que imantan el cosmos se mantengan en equilibrio.
No hay ninguna situación preferente que sea más susceptible de precipitar este tipo de beso. Por ejemplo, puede ocurrir en una despedida. Justo cuando los dos sujetos se disponen a decirse adiós, se sucede un fugaz juego de miradas entrelazadas y salta la chispa, culminando en el encuentro inevitable de los labios. Primero se abren las ventanas del alma, los ojos, y luego la boca, la puerta. Y el beso viajero difunde velozmente a acariciar esas traviesas mariposas del alma imaginadas por Cajal.
Pero aunque el Destino se esfuerza para que estos besos tengan lugar, el empeño del ser humano de rebelarse contra éste y su propósito, hace que muchos de estos mágicos ósculos se pierdan para siempre en el limbo de los besos. Entonces el Destino vuelve a entrecruzar sus redes y este sistema etéreo deviene cada vez más inestable. Desgraciadamente, es la impaciencia uno de los principales defectos de nuestra especie, y el no saber esperar el justo momento en que han de ocurrir los acontecimientos más bellos desestructura el idílico orden de las cosas, habiéndose de pagar un alto precio por el alabado libre albedrío.
Si supiéramos que todos estamos llamados a ser felices, si tuviéramos la seguridad de que nuestro futuro está cargado de inusitadas delicias, ¿seríamos entonces capaces de esperar y no intentar torcer las cosas hacia el lado que más nos conviene? Si estuviéramos convencidos de que ese beso que tanto anhelamos se dirige hacia nosotros, ¿podríamos aguardarlo sin albergar temores ni dudas?
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| El beso (Klimt) |
Pero aunque el Destino se esfuerza para que estos besos tengan lugar, el empeño del ser humano de rebelarse contra éste y su propósito, hace que muchos de estos mágicos ósculos se pierdan para siempre en el limbo de los besos. Entonces el Destino vuelve a entrecruzar sus redes y este sistema etéreo deviene cada vez más inestable. Desgraciadamente, es la impaciencia uno de los principales defectos de nuestra especie, y el no saber esperar el justo momento en que han de ocurrir los acontecimientos más bellos desestructura el idílico orden de las cosas, habiéndose de pagar un alto precio por el alabado libre albedrío.
Si supiéramos que todos estamos llamados a ser felices, si tuviéramos la seguridad de que nuestro futuro está cargado de inusitadas delicias, ¿seríamos entonces capaces de esperar y no intentar torcer las cosas hacia el lado que más nos conviene? Si estuviéramos convencidos de que ese beso que tanto anhelamos se dirige hacia nosotros, ¿podríamos aguardarlo sin albergar temores ni dudas?



acabo de darme cuenta de la existencia de este blog!!!!!
ResponderEliminartendré que hacerme una fiel seguidora
jeje Pues claro Buda!! Esta es tu casa y me alegro de verte por aquí.
ResponderEliminarMmmm, qué bonito lo que escribes y qué maravillosamente, ojalá nos deleitaras más a menudo. Me gusta ese beso preciso. Yo los aguardo, claro que sí, cuando vengan aquí me encontrarán con los morritos puestos. Y otra cosa que me gusta es el orgasmo preciso y simultáneo, dicho sea de paso.
ResponderEliminarabsolutamente de acuerdo Almendra
ResponderEliminarCreo que tendré que escribir una entrada sobre el sexo preciso,jeje.
ResponderEliminarSí, por favor.
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